Una ceremonia de esperanza, gratitud y futuro marcó el cierre del año escolar y rindió homenaje a los fundadores Lucila de Brigard y Leopoldo García, quienes culminan una etapa de servicio para asumir un nuevo rol como consejeros del colegio.
La clausura del año escolar 2025-2026 del Gimnasio La Montaña fue un momento para celebrar el camino recorrido y anunciar con ilusión un nuevo sueño para las generaciones que vienen. Reunidos como comunidad, estudiantes, familias, colaboradores y directivos vivieron una mañana llena de emoción en torno a una idea que atravesó toda la celebración: sembrar, crecer y trascender.
Desde la música de la orquesta del colegio, integrada por estudiantes de Bachillerato, hasta los momentos de gratitud y reconocimiento, cada detalle y cada palabra recordó que la educación es una obra que se construye día a día y cuyos frutos permanecen en el tiempo.
Sembrar: un homenaje a quienes hicieron posible el sueño
Hay historias que comienzan en lugares inesperados. Hace casi cuarenta años, en una sala de espera del aeropuerto de Madrid, en 1986, la conversación entre Ma. Mercedes de Brigard y Leopoldo García, rectora y vicerrector de bachillerato respectivamente, daría origen al Gimnasio La Montaña, al cual inmediatamente se invitó a participar a Lucila de Brigard. Lo que entonces era apenas una ilusión se transformó con el tiempo en una comunidad educativa sólida, fiel a sus principios y comprometida con la formación integral de miles de estudiantes.
El momento más emotivo de la jornada estuvo dedicado a Lucila de Brigard y Leopoldo García, fundadores y vicerrectores del Gimnasio La Montaña, quienes culminan una etapa de casi cuatro décadas de servicio para asumir ahora el rol de consejeros del Colegio. El homenaje permitió recorrer los inicios del Colegio que se convirtió en una comunidad educativa sólida y reconocida.
Durante sus palabras, la rectora María Mercedes de Brigard recordó que “el Gimnasio La Montaña es, sin lugar a dudas, el fruto de ese amor, de esa fraternidad y de una convicción profunda sobre el poder transformador de la educación”. El proyecto que comenzó en 1988 con 65 estudiantes, hoy continúa creciendo sin perder la esencia que le dio origen
La ceremonia incluyó el simbólico “Passing the Torch”, mediante el cual Lucila y Leopoldo entregaron las banderas institucionales a los directores de las escuelas y a miembros del Consejo de Dirección y Planeación, como expresión de continuidad y confianza en las nuevas generaciones de directivos.
Gratitud presente desde diferentes voces
Felipe Salazar, integrante de la primera promoción graduada en 1998, mentor del Musical, entrenador de actividades extracurriculares y hoy padre de familia del Colegio, compartió un emotivo mensaje en representación de los exalumnos, convirtiéndose en un símbolo vivo de cómo el legado del Gimnasio La Montaña trasciende generaciones.
Poner el video (resumen de los mejores momentos) y también el texto. Ver palabras Felipe Salazar, exalumno 1998
También Carlos Arenas, en nombre de Asomontaña, expresó el cariño y agradecimiento de las familias por una vida dedicada al servicio de la educación.
La Presidenta del Consejo Estudiantil y la Personera representaron la voz de los estudiantes, quienes reconocieron el impacto que Lucila y Leopoldo han tenido en la vida de miles de niños y jóvenes.
Posteriormente, Luis Enrique García de Brigard ofreció unas palabras en representación de las familias de los fundadores, agradeciendo a la comunidad por haber acompañado durante tantos años una misión que siempre tuvo como centro a los estudiantes y a sus familias. Ver video
Un reconocimiento para toda una vida de servicio
Uno de los momentos más emotivos de la mañana fue la entrega de la condecoración Espíritu Gimnasio La Montaña, otorgada a Lucila de Brigard y Leopoldo García por María Cristina Zea, presidenta del Consejo Superior, y Guillermo Isaza, presidente de la Junta Directiva.
La distinción reconoció una trayectoria marcada por la coherencia, la generosidad y el compromiso con un proyecto educativo que ha dejado huella en varias generaciones.
Crecer: una comunidad que sigue consolidándose para alcanzar nuevas cimas
La Clausura también fue una oportunidad para celebrar todo lo que el Gimnasio La Montaña ha construido a lo largo de su historia: crecimiento académico, desarrollo humano, innovación pedagógica y fortalecimiento de la vida comunitaria. La propia historia del GLM da cuenta de una evolución constante y sólida que ha mantenido vivos sus principios fundacionales durante casi cuarenta años.
En este contexto, Guillermo Isaza, presidente de la Junta Directiva inauguró oficialmente el Edificio Fundadores, un nuevo espacio destinado a seguir promoviendo la cultura, las artes y el deporte. Su nombre constituye un reconocimiento permanente a quienes sembraron las bases de una institución que continúa transformando vidas y formando ciudadanos para el mundo. Este lugar, además de representar un desarrollo en el plan de infraestructura, muestra la solidez y la continuidad de una historia construida entre muchos y el compromiso de seguir creciendo como comunidad.
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Trascender: el futuro comienza con una nueva cima – el bosque
Mirando hacia adelante, la comunidad conoció la nueva cima que inspirará el año escolar 2026-2027: la creación de un bosque escolar en el campo 2 del GLM, un proyecto basado en los principios de los Forest Schools y orientado a fortalecer la relación de los estudiantes con la naturaleza.
La presentación estuvo acompañada por dos invitados muy especiales: un roble andino y un guayacán, las dos primeras especies que harán parte del futuro bosque del Gimnasio La Montaña. Su presencia en el escenario se convirtió en un símbolo de esperanza y en una metáfora de la educación misma: sembrar hoy para cosechar mañana.
Estas mismas especies protagonizan el marcalibros conmemorativo entregado a toda la comunidad al finalizar la ceremonia. Más que un recuerdo del evento, este elemento representa la nueva cima que el Colegio comenzará a construir durante el próximo año.
La iniciativa busca ofrecer un entorno vivo para aprender, descubrir y crecer, entendiendo que, al igual que ocurre con los árboles, la educación requiere tiempo, cuidado y esperanza. Como se expresó durante la presentación del proyecto, “sembrar hoy con esperanza para cosechar en el futuro” es una evocadora metáfora de la misión educativa del colegio.
Inspirado en las experiencias de Forest Schools desarrolladas en Europa, el proyecto busca ofrecer a los estudiantes un espacio vivo para aprender, descubrir, contemplar y crecer en contacto con la naturaleza, fortaleciendo la curiosidad, la autonomía y el cuidado de la vida.
Una historia que continúa
La ceremonia concluyó con un mensaje que resume el espíritu del Gimnasio La Montaña: las instituciones verdaderamente valiosas se construyen entre muchos. Lo sembrado durante estos años seguirá creciendo y, gracias al compromiso de toda la comunidad, continuará trascendiendo en las generaciones futuras.
Porque cada año trae un nuevo reto y una nueva ilusión que nos lleva más alto.
Y juntos, seguimos construyendo nuevas cimas.